15 de abril de 2010

Camino de Formación del Discípulo Misionero

(Con puntos de lectura dehoniana)

Elementos antecedentes:

- La teología y vivencia del bautismo, con sus despliegues personales, eclesiales y sociales
- La índole misionera de toda vocación cristiana
- El encuentro personal/eclesial con Jesucristo
- La memoria dinámica de los testigos de la fe, que han encontrado el Señor: Maria, apóstoles, santos

1. El proceso de formación de los discípulos misioneros

- clara y efectiva opción por la formación discipular
- desarrollando potencialidades personales y educando discípulos misioneros
- mirando a Cristo Maestro y su pedagogía: perseverancia, paciencia, sabiduría, acogida; iniciación en los misterios del Reino de Dios; fascinación y seguimiento de Su persona, hasta el compartir de Su misión:

“El camino formativo de los que siguen a Jesús tiene sus raíces en la naturaleza dinámica del sujeto humano y en la invitación personal del Señor que llama los suyos por el nombre: estos lo siguen porque conocen a su voz. El Señor despertaba las aspiraciones profundas de sus discípulos y les atraía a si, maravillados. El seguimiento es fruto de una fascinación en respuesta al deseo de realización humana – deseo de vida en plenitud. El discípulo es alguien apasionado por Jesús, a quien reconoce como el Maestro que le conduce y acompaña” (DAp 277).


1.1 Aspectos del proceso

o fundamentales
o transversales
o recíprocos

a) El encuentro con Jesucristo: Él invita al seguimiento y da inicio a la iniciación en el itinerario de la fe. Este encuentro se hace nuevo, siendo continuamente propuesto por el querigma y la acción misionera de la comunidad cristiana. El querigma es como un hilo conductor de todo el proceso discipular.

b) Conversión: desde el encuentro con Jesucristo a la adhesión a su persona [el Amigo] y forma de vida, pasando por la cruz.

c) Discipulado: maduración constante en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesús Maestro (persona, ejemplo y doctrina) por medio de la catequesis continuada y la vida sacramental.

d) Comunión: vivir con vínculos fraternos y solidarios, en las diferentes expresiones/realizaciones de la comunidad cristiana, a ejemplo de los primeros discípulos.

e) Misión: conocer y amar al Señor lleva al anuncio alegre de su persona, en vista del Reino de Dios. La misión es inseparable del discipulado, constante en el proceso formativo, multiforme en sus expresiones vocacionales; refleja la madurez humana y cristiana de la persona.

1.2 Criterios generales de la formación

a) Que sea integral, querigmática y permanente

- Ayudar la persona a encontrar Jesús: reconocer, acoger, interiorizar y desarrollar las experiencias y valores de su identidad cristiana;
- En proceso integral;
- Dinamizado por el Espíritu y el Evangelio;
- Desde el anuncio fundamentado sobre la presencia eclesial del Señor;
- En ritmo permanente;
- Para el servicio evangélico en el mundo.

b) Que incluya a diferentes dimensiones

- Humano-comunitaria: subjetividades sanas y maduras, capaces de vivir su fe en el mundo plural con equilibrio, fortaleza, serenidad y libertad interior.
- Espiritual: desde la experiencia del Dios revelado en Jesucristo, bajo la guía del Espíritu; en itinerarios con carismas y servicios distintos.
- Intelectual: a la luz del Cristo Palabra, educar la inteligencia para la verdad y el Misterio, en diálogo con la realidad y la cultura; calificarse con el conocimiento bíblico-teológico y las ciencias humanas.
- Pastoral-misionera: testimonio alegre y competente en el servicio evangélico; habilidad pastoral con proyectos específicos [personas, grupos, itinerarios propios] y acción orgánica [evangelización con pedagogía y metodología adecuadas].

c) Que respete los ritmos y procesos

- camino largo, con itinerarios distintos que respeten a los procesos personales y a los ritmos comunitarios, continuos y graduales;
- proyecto orgánico de formación para la iglesia local, con visión de conjunto y convergencia de iniciativas;
- equipes calificadas de formación, con pedagogías dinámicas, activas y abiertas, con la explícita colaboración de los laicos.

d) Que incluya el acompañamiento de los discípulos

- los sujetos eclesiales [obispo, presbíteros, diáconos, consagrados y laicos] llamados a la corresponsabilidad, ofreciéndose y capacitándose para el acompañamiento espiritual y pastoral en la comunidad, conforme sus distintos carismas y condiciones;
- énfasis estratégica en la formación de los fieles laicos, discípulos misioneros en el mundo, para su actuación en la perspectiva del diálogo y transformación de la sociedad; urgencia de la formación específica en el campo de la política, realidad social, economía, cultura, artes, relaciones internacionales, medios de comunicación y otras realidades abiertas a la evangelización.

e) Que sea animada por una espiritualidad misionera

- apertura y docilidad al mover del Espíritu que nos mueve y transfigura;
- mas allá de los lugares privados de la devoción: aprender a expresar su espiritualidad en el trabajo, diálogo, servicio y misión cotidiana;
- animando con profundidad y entusiasmo al ejercicio de las muchas tareas del discípulo, conforme su vocación específica [presbíteros, consagrados, esposos, emprendedores, catequistas etc.];
- que favorezca la generosidad y la creatividad misionera en respuesta a los reclamos de la realidad.

1.3 El seminario, lugar de formación

- la formación seminarística se plantea desde la Pastoral y Promoción Vocacional, con sus estilos, lenguaje, lugares, métodos y responsables;
- el seminario es “casa y escuela” de discípulos misioneros;
- el la formación inicial: compartir la vida en comunidad al derredor del Cristo Maestro (orar juntos, compartir la caridad, la Palabra, la Eucaristía, los servicios pastorales, en actitud de conversión/santificación;
- implementar Cursos de Formadores: su testimonio y preparación son decisivos para el acompañamiento de los seminaristas;
- revisar los proyectos de formación con atención a los factores propios de la actual condición juvenil;
- seleccionar a los que postulan ingresar en la diócesis o congregación, atentos a sus motivaciones, equilibrio psicológico, sana personalidad y capacidad intelectual: que sean adecuados a las exigencias del ministerio en los tiempos de hoy;
- elaborar un proyecto formativo verdaderamente integral: humano, espiritual, intelectual y pastoral, centrado en Jesucristo Resucitado [encuentro con el Señor];
- en el período propedéutico: favorecer al encuentro con el Señor en los hermanos, la Palabra de Dios, los Sacramentos, la oración – en relación de amistad y amor con Él – garantizando el proceso de iniciación en la fe;
- desarrollar el amor filial a Maria, a ejemplo del discípulo amado;
- atención especial al proceso de madurez humana, para que la vocación al ministerio presbiteral se convierta en un proyecto de vida estable, definitivo [y feliz]; atención a la afectividad y a la sexualidad, para una mejor comprensión y vivencia del celibato consagrado como estado de amor [esponsal] vivido con serenidad, decisión, ascesis, perseverancia y grandeza de corazón;
- el ambiente y la pedagogía del seminario promuevan el clima de sana libertad y responsabilidad personal, evitando ambientes artificiales o itinerarios impuestos; la elección de la vida presbiteral debe resultar de motivaciones auténticas, libres y personales; a tal propósito se deberá orientar la disciplina en las Casas de formación; a esto sirven también las experiencias pastorales, acompañadas y discernidas en el proceso formativo para verificarse la autenticidad de las motivaciones para un ejercicio ministerial generoso en el cual se unen el ser y el actuar de la persona;
- el curriculum de estudio: filosofía; ciencias humanas; teología (Biblia y misionología);
- jóvenes provenientes de familias pobres o grupos indígenas piden formación inculturada, que nos les lleve a perder sus raíces, para que sean evangelizadores cercanos a su propia gente;
- cumplir la formación presbiteral continuada y complementaria a lo largo de la vida presbiteral, siguiendo un proyecto diocesano [o congregacional] bien articulado.


(p. Marcial Maçaneiro, scj)

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